(COANEGRA) “Los mercados violan estructuralmente la Constitución”

“Los mercados violan estructuralmente la Constitución”

Publicat: 22 / oct / 2012  |  Els nostres productes

Vos recomanem la lectura de la entrevista a Christian Felber publicat a la revista Namaste

El debate para trascender el modelo económico y financiero que nos ha llevado a la crisis actual está abierto. La refundación delcapitalismo especulador que tanto se mencionó en 2008, tras la caída de Lehman Brothers y el infarto del sistema sanguíneo global, quedó en agua de borrajas. Y en vista de los hechos, puede decirse que íbamos refundar el capitalismo y el capitalismo nos fundió a nosotros.

Tras 4 años de replicas del tsunami financiero que está asolando a los países del sur de Europa, cada vez más miradas se posan en modelos alternativos completos y no simples parches. El apoyo socialmayoritario al movimiento #25s en nuestro país deja claro un descontento mayoritario entre la población. Ya no se trata solo de una minoría de sectores alternativos, sino que la mayoría de ciudadanos ya expresan la necesidad de un nuevo modelo económico completo.

Y ahí es donde el economista Christian Felber ha abierto una brecha. Bajo el nombre de la “Economía del bien común” presenta un modelo económico post-crecimiento, que permite la desglobalización y la democratización de los mercados. Y, sobretodo, pone la dignidad y la felicidad de las personas, el progreso social y la sostenibilidad de los ecosistemas en el centro de la actividad económica. Todo ello medible a través de indicadores.

Todo empezó el 6 de octubre de 2010 cuando una decena de empresarios austríacos decidieron impulsar los estudios que este profesor de economía y bailarín venía desarrollando en la Universidad de Viena. A partir de ahí Felber desarrolló una aplicación práctica para implementar el modelo en empresas y organizaciones.

En 2 años la mecha ha prendido y en la actualidad 822 empresas presentes en 15 países están desarrollando el balance del bien común y un tercio de ellas han adquirido el compromiso de implementarlo. Dicho balance tiene 5 valores fundamentales que contrapesan el balance puramente monetario: la dignidad humana, la solidaridad, sostenibilidad ecológica, la justicia social, la transparencia y participación democrática.

Las ventajas que están experimentando las empresas que han iniciado el proceso son: la recuperación del sentido de su actividad al poner el énfasis en el fin y no en el medio, se convierten en plataformas de cooperación, atraen a consumidores responsables y a mano de obra cualificada con sentido ético.

Según cuenta el propio Felber, el fundamento teórico tiene 2 vías de aproximación basadas en la resolución de ciertas contradicciones del modelo capitalista:

1. Existe un conflicto evidente entre los valores del mercado capitalista globalizado y los valores que permiten florecer las relaciones humanas sanas. (Basta echar un vistazo a los documentales Inside Job y The Corporation, para despejar cualquier duda sobre esta afirmación). Y está contradicción no se debe al programa genético del ser humano (“somos así, y es lo que hay”) sino al programa político-económico que permite e incluso premia las práctica inhumanas de ciertas empresas. Para Felber, existen dos rasgos del modelo económico imperante que recompensa “las debilidades del ser humano en lugar de potenciar la cualidades que permiten las relaciones sanas”:

Afán de lucro
Competencia entre empresas

Son rasgos que se pueden cambiar con un marco legal incentivador del bien común en el que las empresas empáticas, ecológicas y democráticas se ven recompensadas. Y, en consecuencia, las empresas irresponsables, egoístas y contaminantes son penalizadas.

El proceso del bien común se trata de una discriminación positiva que permite poner en concordancia las leyes del mercado con los valores de la sociedad y el espíritu de las constituciones occidentales. El resultado: invertir la relación de precios en beneficio de los productos y servicios éticos.

2. Pese a que el pensamiento occidental (Aristóteles, Tomás de Aquino) y las constituciones de los países europeas reconocen que el fin de la actividad económica es la satisfacción de necesidades y la creación de bien común, el éxito económico se mide por el “medio”: los indicadores puramente monetarios. Felber es tajante: “Este hecho está provocando una violación estructural de la constitución por parte de los mercados”. Y señala que “existe una necesidad de dejar a un lado los indicadores que miden exclusivamente el “medio”, el dinero, cuyo máximo exponente es el P.I.B e introducir indicadores que tengan en cuenta la calidad de vida de los ciudadanos”, un ejemplo claro es el Gross National Happiness de Bhután (Felicidad Interior Bruta), un indicador que supedita el beneficio económico al respeto de los valores relacionales.

Un ejemplo concreto de empresa de estas características es Sekem, una red de empresas egipcia que tiene en cuenta la responsabilidad en el entorno que acoge su actividad y compatibiliza el éxito económico y la expansión con el desarrollo holístico de la región en la que opera.

Aquí puedes ver la entrevista que le hicimos para Namaste TV

Font: Revista Namaste